Por Antonio Ramírez Córdova

Antón pidió un servicio de papas fritas, y sorpresivamente perdió su tono de optimismo cuando dijo que tenía una papa caliente, defender el deporte del paso fino. Luego, después de una pausa, añadió que ara en el mar, como dijo el Libertador Simón Bolívar.

Dichos de Antón sobre el Caballo Puertorriqueño de Paso Fino (7)

Tengo que admitir que a veces me identifico con el sentimiento de arar en el mar que siente Antón. Te cuento que en el 2007 empecé un blog con este mismo nombre (Paso Fino, puro de aquí) con la idea de compartir mis vivencias y reflexiones sobre la raza. En aquella época no estaban tan de moda las redes sociales y el único recurso que teníamos era PasoFinoForum… en los pasados 14 años siempre he repetido los mismos temas y me parece que muy pocas personas han internalizado la situación de la raza. La idea generalizada es la preocupación por volver a competir, pero muy poco se hace por rescatar todo lo que la raza ha perdido… yo no soy tan fino como Antón y el Libertador, así que prefiero decir que podemos llevar el burro al río, pero no podemos obligarlo a beber. Seguimos mientras se pueda, si uno o dos aprenden y ayudan a conservar la raza, habrá valido la pena el esfuerzo.

Acompaño este artículo con la foto de una yegua que fue muy importante para mí. Su nombre era Labranza, hija de Labriego en Diorama (un inbreeding hijo/madre). La primera vez que la vi fue cuando potranca, era propiedad de Frank Delgado y estaba en la finca de Quiquito Molina con la idea de domarla y sacarla a competir en el movimiento colombiano. Era un espectáculo verla por su reunión, finura y rapidez. La volví a encontrar a sus 17 años, era de Manuela Dávila (viuda de Pachín González) y estaba en la finca del Dr Marrero en Barranquitas. Se la compré a Manuela y comenzamos a ponerla en condiciones, tenía problemas de reproducción pero logramos preñarla de Kolibrí (Picaflor). Lamentablemente murió de parto y perdimos la yegua y la potranca que traía. Dejó una hija con Fiel Diseño que todavía le pertenece a Marrero. Los que tuvieron la oportunidad de verla, conocen la calidad de esta yegua y lo especial que era. Un vientre que no pude aprovechar, pero fue un privilegio ser su dueño por el tiempo que la tuve.

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