Por Antonio Ramírez Córdova

Antón ha repetido muchas veces que a su buen saber y entender el deporte del paso fino va en picada, que vive una temporada de vacas flacas, pero esta vez asomó por sus ojos un brillo de júbilo al comentar que en la pasada competencia celebrada en Cataño y auspiciada por la Federación los juzgamientos resultaron impecables y sin tachas. Después de apurar su consabido trago de ron añadió que todo incondicional defensor de la pureza de dicho deporte debe sentir en su corazón una oleada de satisfacción por tan alentador y trascendente hecho.


Un sabio dijo una vez que la esperanza es la más pequeña de las virtudes porque permanece oculta, sin embargo, es la más fuerte de todas porque es la última en morir. Después de unos cuantos Dichos con cierto aire de pesimismo, hoy Antón deja salir un suspiro de esperanza. ¡Eso de por sí es esperanzador!

Dichos de Antón sobre el Caballo Puertorriqueño de Paso Fino (18)

Tengo que admitir que en las últimas competencias los juzgamientos han tomado otro giro. Decisiones más sabias y mejor explicadas… especialmente lo segundo, porque una mala explicación puede opacar la sabiduría detrás de un laudo bien dado. Eso, sin duda alguna, es un rayo de esperanza para la raza.

También tenemos que reconocer que las buenas explicaciones son el mejor vehículo para educar a los dueños, montadores y fanáticos sobre lo que debe ser el modelo ideal del Paso Fino. Fíjate, podemos explicar de muchas maneras que el Paso Fino debe ser natural, reunido, delicado, suave, elástico, simétrico, isócrono y fino… pero una cosa es decirlo con palabras y otra muy distinta es ilustrarlo con ejemplos vivos.

En las muchas conversaciones que he tenido con mis amigos sobre este tema he notado algo particular: muchos puristas conocen la descripción de la raza, pero en lugar de poner ese modelo ideal en un pedestal y tratar de mejorar su crianza para alcanzarlo, hacen lo opuesto, glorifican a sus ejemplares y tuercen el modelo para que se acomode a lo que ellos ya tienen. Si queremos mejorar la raza tenemos que ser honestos con nosotros mismos y ver nuestros ejemplares tal y cual son. Y déjame decirte un secreto: no existe el caballo perfecto. Está muy bien amar a tus ejemplares y sentirte orgulloso de ellos. Yo también lo hago con los míos. Pero tenemos que reconocer que todos nuestros ejemplares tienen defectos. Voy más lejos, todos los caballos que están ganando en las pistas, incluso aquellos con títulos importantes y grandes fanaticadas que los siguen, están muy lejos del verdadero ideal de nuestra raza.

Estoy seguro de que todos queremos conservar y mejorar la raza, pero por más que lo queramos, eso no va a suceder si seguimos repitiendo los patrones del pasado. Lo dije en un artículo anterior, la raza comenzó a perder cuando cambiamos nuestra visión de lo que debe ser un caballo de Paso Fino. De un caballo de silla, versátil y funcional, lo convertimos en un caballo de exhibición cuyo único propósito es dar unas cuantas vueltas en un picadero. El día que los criadores dejaron de encastar para la raza y comenzaron a buscar caballos “de pista”, ese fue el día que la raza empezó a decaer. Se perdió tamaño, conformación, elegancia, elasticidad, naturalidad, isocronía… lo irónico es que se hizo buscando finura y rapidez, y ninguna de las dos cosas se ha conseguido.

Si queremos conservar y mejorar la raza, tenemos que romper con ese esquema. Hay una frase que se le atribuye a Albert Einstein que dice que no podemos esperar resultados diferentes si seguimos haciendo las mismas cosas. No podemos esperar que la raza mejore si seguimos encastando con el mismo patrón que ha hecho que la raza decaiga.

Tenemos que tener esperanza de un futuro mejor para la raza… pero ese futuro no se va a construir solo. Nuestros antepasados fueron los primeros artesanos de la raza, ahora nos toca a nosotros. Haz la prueba en el próximo cruce que hagas, no pienses tanto en la frecuencia (rapidez) cuando lo diseñes, ni le des tanta importancia a ganar cintas. Por una vez trata de buscar un caballo que sea “completo”: un caballo más elegante, más grande, mejor conformado, un caballo funcional que de gusto disfrutarlo, pero no mirando desde las gradas, sino sentado en su lomo gozando del mejor caballo de silla del mundo. Hazme caso y prueba una sola vez, si no te resulta puedes regresar a tu viejo patrón de crianza, pero si tiene resultado habrás dado el primer paso para inscribir tu nombre en la lista de los grandes criadores de nuestra raza.


Mr. Puerto Rico es uno de los caballos más hermosos y más completo que ha tenido nuestra raza. Tamaño, belleza, elegancia, naturalidad, pisada, brío… lo tenía todo. Hijo de Guamaní en La Moñúa, una yegua que traía la sangre de Mediodía, Senador y Céfiro. Se habló mucho y se trató de copiar mucho más el cruce de Guamaní con Batalla, pero los cruces doble Guamaní, como este, produjeron animales de mucha calidad y de una belleza insuperable. Como criadores, tenemos que poner nuestros esfuerzos por producir más caballos como Mr. Puerto Rico. Esa debería ser nuestra meta si queremos mejorar la raza.

En la foto, de izquierda a derecha, Toño “el dominicano” y su hijo Toñito, montado Socito Umpierre, dueño de Mr. Puerto Rico, Cunda Figueroa y su hijo Rufo Figueroa.

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