Este tercer artículo de la serie “Criadores” se lo vamos a dedicar a Jaime “Barón” Vallés Salgado, un criador puertorriqueño que valoraba, por sobre todo, la estructura de los animales y como una conformación correcta los ayuda a ejecutar correctamente el ritmo del Paso Fino.

Criadores: Barón Vallés

Paco Rodríguez

Antes de hablar sobre Barón, tenemos que comenzar hablando de su cuñado Francisco “Paco” Rodríguez Torres.

Paco Rodríguez fue un criador importante en su época. El caballo Bizcocho (Arco Iris en Maravilla por Guamaní), que mencionamos en un artículo anterior, fue encastado por él. También Naranjo (Soñador en Telegrama por Telégrafo), uno de los caballos más hermosos que ha tenido la raza. Y Cabriola (aka Fabiola, aka Romance), una hija de Bizcocho en Nochebuena II. Cabriola fue una yegua extraordinaria en todo el sentido de la palabra, como yegua de recría fue madre de La Coca y abuela de Promesa de Cupido y El Coco (entre otros).

Como deportista, Paco tuvo una gran amistad con Germán Rieckehoff Sampayo (fundador de la Federación Ecuestre de PR), Héctor Cestero y su sobrino Ramón Ruiz Cestero (dueño de Allegretto y Adagio), y Carlos Gaztambide Arrillaga (que solía darle sus artículos para que Paco se los corrigiera).

Una anécdota que nos puede ayudar a conocer la personalidad de Paco y su amor por el deporte está relacionada al caballo Chocolate. Este caballo fue un hijo de Nochebuena encastado por la Eastern Sugar, pero en la central lo descartaron por ser un caballo demasiado grande (sobrepasaba por mucho las 15 manos) y lo castraron. Lo compró un jibarito de Naguabo y un día, en una visita al pueblo, un hermano de Barón lo vio y le avisó a Paco pues era mucha la calidad que se le veía al caballo. Paco lo compró, lo registró y comenzaron a trabajarlo. En aquella época se les permitía a los capones competir y Chocolate había ganado en todas sus presentaciones. Se acercaba la fecha de las Estatales y Ramón Ruiz Cestero, que era presidente en ese tiempo, llamó a Paco para pedirle que no lo compitiera porque era una tragedia para la raza que un capón saliera campeón sobre los caballos enteros (los sementales). Paco accedió y desde entonces Chocolate se presentó solamente en Condiciones Generales, donde alcanzó el título de campeón. Chocolate fue uno de los tres ejemplares que en 1966 acompañaron a la delegación de salto de Puerto Rico al Madison Square Garden en Nueva York.

Paco fue muy polifacético y su afición por la raza y el deporte le llevó a preparar un pequeño taller en su fábrica de camisas McLane en Bayamón donde hacía bocaos y cerretas, además, preparaba decoraciones en acero inoxidable para adornar los aperos de sus caballos.

César Figueroa, uno de los grandes entrenadores que ha tenido la raza, regresó a la Isla después de estar trabajando varios años para Trujillo en la República Dominicana. César montaba para Héctor Cestero y los García en Bayamón, y Paco, reconociendo su talento, lo llevó a trabajar a su finca en Naranjito en el año 1963. Lamentablemente, Paco murió en el 1968 a la edad de 58 años. Al morir Paco, Barón, que ya compartía la crianza de caballos con él, se hizo cargo de la finca y siguió el legado de su cuñado.

Los Comienzos de Barón

Barón venía de una familia de agricultores. Su padre, Jaime Vallés, era un hacendado de Naranjito y en su finca se cultivaba café, plátanos y algunos frutos menores, además se tenía ganado. Así que Barón conocía los caballos de trabajar en la finca desde su infancia, pero fue Paco quien lo introdujo le inculcó el amor por la raza de Paso Fino.

Sus primeros caballos de Paso Fino fueron Chusco, un hijo del Ponce en Marianela por Niño; y Jalisco, hijo de Guamaní en Flicka por Hércules. Jalisco fue su primer campeón para finales de los años 50 y el comienzo de una gran trayectoria como deportista y criador.

Uno de sus primeros cruces fue el caballo Naranjo con la yegua Maravilla (madre de Bizcocho). El producto fue un caballo zaino grande y hermoso, con ojos de cabro y melena grifa, su nombre fue Naranjito. No era un caballo fino, pero era impresionante por su belleza. En aquella época, la Winston estaba buscando un caballo para su promoción de cigarrillos y Naranjito fue el elegido, así que aunque no ganó campeonatos su foto quedó inmortalizada en las paredes de todos los cafetines de ese tiempo.

Toñita

Aunque la finca contaba con varias yeguas de recría como Nochebuena II, hija de Nochebuena; Maravilla, hija de Guamaní en La Doctora (un cruce en endogamia de dos hermanos completos); Francisca, hija de Hércules (Nochebuena) en la yegua Francisca vieja; La Toquí, hija de Don Toquí en Francisca (esta fue la madre de Bizcochito); y Senadora, hija de Senador (Mediodía) en Francisca… no hay duda de que la yegua bandera de Barón fue Toñita.

Toñita era hija de Soñador en Toña la Negra y había sido encastada por Alfredo Alonso en Coamo. Alfredo era el dueño de Soñador y cuñado de Paco, ya que su esposa, Clarita, era hermana de Paco. Soñador era el padrote más importante de esa época y producía animales grandes y hermosos, muy representativos de la línea de Guamaní. Toña la Negra fue una yegua de recría importantísima, hija de Mediodía (Guamaní en La Doctora) en La Negra, que traía la línea de Regalo por su padre Céfiro. Después de tener a Toñita, Iván Rodríguez, sobrino de Paco y Alfredo, la compra y repite el cruce con Soñador varias veces. A Toñita le siguió Negrete, Iván lo compitió muchísimo ganando siempre en Paso Fino y Bellas Formas, luego se lo vendió al juez Piro Flores quien lo dedica a la recría y deja una descendencia importante. Otros hermanos completos fueron Conquistador y Varón Dandy. Más tarde, Iván hace el cruce con Allegretto y produce a Calipso, caballo importante en su época.

Como yegua de competencias Toñita ha sido una de las yeguas más completas que ha tenido la raza. Fue la Campeona de Bellas Formas indiscutible en su tiempo y en los eventos montados, se batallaba los primeros lugares con sus tres eternas rivales: Jackeline, Marisol e Ibis. En una ocasión le escuché decir a un aficionado que Toñita había sido una yegua preciosa pero que había sido regular montada… ¡nada más lejos de la realidad! En diciembre de 1968 se celebró el Segundo Clásico Internacional del Caribe en el Club Ecuestre El Comandante. En aquella competencia se dio cita la crema de nuestra raza y en el campeonato de yeguas de Paso Fino se encontraron Toñita, Jackeline, Marisol e Ibis. En ese tiempo las votaciones se daban por puntos y Jackeline ganó el campeonato sobre Toñita por un solo punto. Las tercera y cuarta posiciones les correspondieron a Marisol e Ibis, respectivamente. La calidad de Toñita, al igual que su belleza, eran incuestionables.

Toñita también sobresalió como yegua de recría. Su primera hija fue con Furioso (Nochebuena en Violeta), pero murió potranca (una lástima que Barón no repitiera este cruce porque la potranca era de muchísima calidad). Le siguieron dos crías hijos de Bizcocho. Bizcocho Jr (nosotros lo conocíamos como Mariscal), que le perteneció a Chiquitín Adorno; y Anijoe, propiedad de Marino Rodríguez. En muchas ocasiones Marino hablaba de la calidad de Anijoe como la yegua más fina que él había conocido y contaba que suelta en el pasto ejecutaba el Paso Fino como si estuviera en una competencia.

Le siguió Danubio, por Carabalí. Un caballo grande, bonito, zaino careto de 4 patas blancas. Juan Ramón Figueroa le hizo la carrera y fue campeón de Paso Fino y Bellas Formas antes de venderse para Texas. Danubio fue uno de los primeros caballos puertorriqueños por los que pagaron una suma considerable de dinero para llevarlo a Estados Unidos.

Bohique, por Papirus, fue el quinto hijo de Toñita, tal vez no fue el más fino, pero sin duda fue el más hermoso de todos ellos. Cuando Bohique se domaba ya César no trabajaba en la finca, Barón no tenía los recursos económicos y aunque César siguió viviendo en la finca, pasó a trabajar con el Dr. Berio en Corozal. Barón no tenía un montador fijo y solía cambiar de bocao constantemente, lo que no ayudaba a que el caballo se acomodara. Su estilo era más desplazado y “bombeaba” (remaba) un poco de sus manos. Recuerdo en una ocasión se celebraba un almuerzo en la finca y estaban invitados Ramón Ruiz Cestero, Pepín Palou y Freddie Espina con sus respectivas familias. Se comenzaron a mostrar los caballos y cuando se sacó a Bohique, Don Moncho (Ruiz Cestero) le dijo a César que lo montara. Bohique era un potro de 4 años y César fue buscándole poco a poco, reuniéndolo hasta quedar con un andar muy corto. De toda su trayectoria, aquel día fue el mejor día que vi andar a Bohique, y si hubiera sido una competencia hubiera podido ir a batallar con los caballos importantes de ese tiempo. Una tarde, muchos años después, mi primo me dijo que había encontrado a Bohique en una finca en Cidra y que al día siguiente iría a verlo, y me invitó a ir con él. Aunque el caballo ya estaba viejo, mantenía su elegancia y presencia. La dueña nos ofreció que lo usáramos como semental y en ese tiempo yo tenía una hija de Bucanero que por la madre traía las líneas de Barón. Salí decidido a hacer el cruce, pero por cosas de la vida nunca llegué a hacerlo. Me arrepiento de pocas cosas en todos estos años unido a la raza, el no haber hecho ese cruce es una de ellas…

El próximo cruce de Toñita fue con Dilema (hablaremos de Dilema más adelante). Este produjo a Alicante y Toña la Negra (aka Toñita II). Alicante era un caballo grande, no recuerdo que lo midiéramos en la finca, pero seguro sobrepasaba las 15 manos. Era cebruno de color cerrado, un caballo largo con un cuello ancho y musculoso. En la Isla fue campeón de Paso Fino y Bellas Formas. En una Feria Dulce Sueño mis primos y yo acompañábamos a César a ver el evento de campeonato donde participaba Alicante. Nos acompañaba Genarín Cautiño, que no le quitaba los ojos al caballo… al cabo de un rato, Genarín le dijo César que ese era el caballo perfecto para echárselo a las hijas de Kofresí. El tamaño, la conformación, la elasticidad en el tren posterior, un caballo reunido y fino para su tamaño. El cruce se hizo años después en los Estados Unidos y produjo animales de gran calidad.

Félix Vázquez, un amigo de Barón, adquirió a Alicante; y Luis Manuel Rodríguez, hijo de Doña Chela, compró a Bohique y Toña la Negra. Juan Ramón Figueroa les hizo la carrera a todos ellos, siendo todos campeones de Paso Fino y Bellas Formas.

Toña también era de color cebruno, tal vez la hija que más se pareció a Toñita. Una yegua muy elegante, fina y con buena elasticidad en el tren posterior. La primera hija de Toña fue con el caballo Bucanero, una yegua de nombre Alborada extra fina y con una rapidez increíble, Alborada fue la mejor por mucho de todos los hijos de Bucanero. Luis Rodríguez encastó a Alborada y luego se la vende a Zamora, un español que tenía caballos Andaluces.

Jorge de Moya compró a Alicante y Toña, y los llevó a Estados Unidos donde los adquiere Betty Klein como pie de cría para su finca Mako’s Breezy Oaks en Florida. En su época activa como reproductor, Alicante estuvo tres años en la lista de los Top 10 Sires de la PFHA (1989, 1990 y1993). Hace un par de años, una amiga me envió un enlace a un video de una finca de caballos de Paso en Australia, donde tienen descendencia de Alicante y Toña la Negra. La sangre de Toñita y la crianza de Barón llegaron al otro extremo del planeta gracias a Alicante y Toña la Negra.

Barón le prestó la yegua Toñita a Marino para que cogiera una cría de ella y se la devolviera preñada. Marino hizo el cruce con Retozón, un hijo de Retador en La Bruja (medio hermano de Kofresí). Ambos partos fueron dos machos negros preciosos y muy finos, parecían dos gotas de agua, tanto se parecían que hasta compartieron el mismo defecto, ambos eran criptórquidos (les bajó un solo testículo, reteniendo el otro). Sus nombres fueron Raíces y El Vasco.

Luego de Marino, Toñita estuvo más de un año en la finca de Tito Valladares, quien había hablado con Barón para servirla de Kofresí. Al ver como Kofresí castó con Sayonara y otras hijas de Soñador, el cruce con Toñita hubiera dado algo especial. Lamentablemente, a pesar de los esfuerzos de Tito, la yegua no quedó preñada y ese cruce se quedó sin hacer.

Barón siguió intentando preñarla y finalmente logra sacarle un último parto con el caballo Meteoro, que era el semental de la finca en ese momento. Este caballo se llamó Sarajevo, en honor a las Olimpiadas de Invierno que se celebraban ese mismo año (1984) en esa ciudad de Yugoslavia. Sarajevo no tenía el tamaño ni el traje de sus hermanos, pero fue el más fino de todos los hijos de Toñita. En una ocasión, Raúl Ortiz estuvo visitando a Barón y vio a Sarajevo que ya se comenzaba a trabajar. Me cuenta mi primo Paquito que fue tal la impresión de Raúl que todavía, 36 años más tarde, sigue acordándose de Sarajevo como uno de los caballos más finos que ha visto.

Otras Yeguas De Recría

Hay otras yeguas que, por su calidad e importancia, merecen que les dediquemos un aparte a cada una.

Acerina, al igual que Toñita, era hija de Toña la Negra y su padre era el caballo Oro Negro propiedad de José Grajales. Este, a su vez, era hijo de Dorado Sur (Nochebuena) en Toña la Negra. Así que el cruce de Acerina era un cruce de un hijo con su madre, reforzando la sangre de Toña la Negra. Acerina era una yegua negra retinta de color cerrado muy briosa. Nunca se domó, pero impresionaba por su porte y fogosidad. Entre los 11 hijos que produjo, podemos mencionar a Victoria y La Mora (Soñador), dos de las yeguas banderas de la crianza del Dr. Berio en Corozal; Sophy (Naranjito / Naranjo) una yegua elegantísima que perteneció a Marino Rodríguez; Sarelina (Dilema) también de Marino Rodríguez; Tenerife (Ídolo / Don Toquí) yegua madre de Barón que le produjo animales de mucha finura; Altanera y Khalúa (Bohique) la primera de Inés Benítez y la segunda de mi primo Paquito, quien la llevó a Estados Unidos donde dejó buena descendencia.

Senadora fue castada en la finca, una hija de Soñador en la yegua Senadora (madre e hija tenían el mismo nombre), esta a su vez hija del caballo Senador (hermano completo de Toña la Negra) en Francisca (una yegua de recría importante hija de Hércules / Nochebuena). La Senadora era una yegua zaina grande y larga de unos bríos explota’os. La primera vez que se llevó a competir de potranca, se asustó al bajarla del carretón y con el filo del techo se llevó parte de la piel del hocico. César cubrió la cerreta con un trapo y dejó la yegua ir pegada a la valla, al llegar a las esquinas ella volteaba sola. En esa época no se acostumbraban la figura del 8 ni la tabla, sino un recorrido sencillo donde los jueces apreciaban la calidad de los ejemplares. Y era tanta la calidad de Senadora que a pesar de su accidente y que César no podía exigirle, resultó la ganadora de aquella competencia. De sus hijos/as, las más conocidas fueron Madreselva y Alyeska, ambas hijas de Dilema. Alyeska con Don Toquí Jr dio a la Masada, que fue una yegua ganadora en su tiempo.

Luminosa (aka La Careta) también nació en la finca, una hija de Dilema en Anijoe. Era zaina, careta, con cuatro patas blancas altas. Era una yegua sumamente fina y de muy buenos posteriores, con una delicadeza en la pisada como pocas. Su hija más conocida fue La Caribe, una hija de Meteoro que ganó mucho múltiples campeonatos en su época.

Otro hijo de Anijoe se llamó Joselito y aunque murió siendo un potro muy joven (tenía poco más de dos años), merece que les cuente sobre él para que puedan apreciar la calidad de yegua que fue su madre. Su padre fue Ídolo, un hijo de Don Toquí en la yegua Vicky. Joselito fue un potro fuera de época, uno de esos fenómenos que se dan cada 50 años. Continuamente llegaban personas a verlo y a tratar de que Barón se los vendiera. Lastimosamente, a Joselito le dio laminitis y aunque se hicieron grandes esfuerzos, no se pudo salvar. Tengo 60 años y a lo largo de mi vida he visto muchos potros buenos, pero nunca he visto otro potro como Joselito. Marino luego hizo el cruce de Don Toquí con Anijoe buscando otro Joselito, la nació una yegua llamada Anijoe II y fue la mejor yegua que tuvo Marino después de su madre, Anijoe II (o Anijoesita, como la conocimos) fue la madre de Arenas (campeona potranca en la Feria Dulce Sueño) y Yesenia (ganadora consistente en la PFHA en Estados Unidos), ambas hijas de Toro Negro Jr.

Sementales

Aunque Barón no se limitó a usar los sementales que tenía en la finca, pues vimos que usó a Carabalí y Papirus, y más tarde utilizó a Ídolo (Don Toquí en Vicky) y Retozón (Retador en La Bruja), sí tuvo varios sementales durante los años. Entre ellos se puede mencionar a Bizcocho (encastado en la finca), una lástima que este caballo murió joven, pues si con apenas un puñado de hijos impactó la raza, si hubiera tenido una carrera larga como reproductor hubiera estado al nivel de sus hermanos Kofresí, Don Toquí y Carabalí. Otros caballos que sirvieron como reproductores en algún momento fueron Naranjo y Naranjito (padre e hijo). Pero el semental que podemos identificar como pilar de la crianza de Barón fue Dilema.

El caballo Dilema no le pertenecía a Barón, aunque fue el semental residente de la finca por muchos años. Lo encastó el juez Carlos Dávila, hijo de Pincel (Copita II en Santa Rita) en su yegua Magia Negra (Hércules en Sofía la Negra). Magia Negra también fue la madre de Jericó (Pincel) y Embrujo (Siboney el Brujo), caballo importante de Arnaldo Monroig. Dilema era un caballo melenú alazano guajano con muy buena conformación. De potro sufrió un accidente que le lastimó una cadera y aunque se podía montar, no estaba en condiciones de competir. Don Carlos, que tenía una gran amistad con César Figueroa, se lo regala y César lo llevó a la finca para usarse como semental. La descendencia de Dilema fue mucha y buena, siendo Alicante su hijo más importante y más conocido.

Meteoro fue el último semental que tuvo Barón en la finca. Era un hijo de Retador en Roñica (Kofresí en Marina por Batalla) que originalmente le pertenecía a Carlos Olivencia, pero él se lo había vendido a una persona de apellido Benítez, familia de Inés Benítez, vecino de la finca y conocido de Barón. El caballo lo tenían encerrado en una jaula, supuestamente por ser muy bravo, le tiraban el alimento por encima del comedero y nadie lo tocaba. Barón conocía el fondo de raza del caballo y lo compró. Tan pronto llegó a la finca y se le dio un buen trato, el temperamento del caballo cambió radicalmente al punto que Barón, ya entrado en años, lo manejaba el mismo. Meteoro era un caballo alazano y brioso, pero su sello característico eran su finura y reunión. Sus mejores hijos fueron Sarajevo y La Caribe.

Conclusión

No sé si te has fijado en las líneas que se cultivaban en este criadero. Mucha sangre de Guamaní por Soñador, Arco Iris y Mediodía; mucha sangre de Nochebuena por Hércules y Dilema (Magia Negra); algo de Retador por Meteoro; y muy poco de la línea de Batalla. Barón creía en el caballo tamañudo con buena conformación, él creía que el tamaño no estaba en contienda con la finura, al contrario, él creía que el caballo podía ser grande y fino… y muchos de sus ejemplares lo fueron.

Como una nota al calce, el cruce de Guamaní (Arco Iris) con Batalla (La Bruja) que produjo a Kofresí comenzó una nueva era en el Purismo donde se buscaban animales más finos y más reunidos. No es que no existieran antes, siempre los hemos tenido, pero Kofresí lo convirtió en una moda y en ese afán por replicar el cruce que lo produjo, abandonamos líneas importantes y sobre utilizamos el caballo Kofresí y la línea de Batalla. Eran las líneas de Guamaní y Nochebuena las que se caracterizaban por ser animales de más tamaño y mejor conformación, por eso, al ir abandonando estas líneas de nuestras crianzas, se fue perdiendo la elegancia de los caballos de antaño. De la línea de Guamaní todavía podemos encontrar buenos representantes, pero es una pérdida incalculable para la raza que hayamos perdido por completo la línea de Nochebuena.


Este artículo tiene un valor sentimental especial para mí pues Paco Rodríguez Torres es mi abuelo y Barón Vallés es mi tío-abuelo. Aquí no solo les he relatado su historia, sino una parte de la mía también. Mis primos y yo aprendimos a montar sobre Chocolate de la mano de César Figueroa, quien era un segundo abuelo para nosotros. Tuve el privilegio de ver nacer y desarrollarse muchos de los ejemplares que están en el artículo, muchos de los cuales también disfruté desde la silla o gritándole desde las gradas en las competencias. Es en medio de esta historia, en aquellos fines de semana en la finca, donde nació el amor por la raza que me inspira y me empuja a querer preservarla para las futuras generaciones. A mi primo Paquito, gracias por las conversaciones de estos días mientras escribía el artículo, fueron muchos los recuerdos que creía olvidados y que volvieron a mi memoria mientras hablábamos.

Las fotos que acompañan este artículo son de la colección privada de Francisco Rodríguez.

Comentarios de otras personas

  1. Wow! se me aguaron los ojos y me ardía el corazón de orgullo al leer el artículo. Aunque era un niño, guardo grandes recuerdos de Barón y Don César. Además, de las historias que me hace mi Padre, y pensar todo esto ocurrió en la finca que queda al frente de la nuestra, donde tengo parte de mi vida. En Naranjito…Te y les felicito por compartir esta parte de la historia tan importante para el Paso Fino y el país. Sigan adelante. Muchas bendiciones…

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