Por Antonio Ramírez Córdova

Antón dijo con voz reposada, que volverá a escribir los dichos dedicados al paso fino, porque supo que en un reconocido programa dedicado a dicho deporte fueron elogiados por entendidos en dichos asuntos. Luego, después de un largo trago de ron habló largamente del novelista norteamericano Ernest Hemingway y su novela el Viejo y el mar, donde dice en una de sus páginas que el hombre puede ser derrotado pero jamás vencido o destruido y que eso lo anima a seguir escribiendo en defensa del paso fino para que imperen siempre los juzgamientos patrióticos y confiables. Luego, después de una pausa, añadió que sus palabras seguirán siendo fuertes como la claridad.

Dichos de Antón sobre el Caballo Puertorriqueño de Paso Fino (13)

Anoche hablé con Antón y me preguntó sobre los juzgamientos en las últimas dos competencias. Según me dijo, un amigo montador le había contado de lo buenos que habían estado. Pero, como buen soldado en medio de la batalla, me espetó que dos golondrinas no hacían verano… como diciéndome que dos buenos juzgamientos no resuelven un problema de años.

Tengo que reconocer que Antón tiene razón en una cosa: lo bueno de los juzgamientos en las últimas dos competencias no significa nada si no son el comienzo de un cambio más profundo y permanente. Por ahí se acercan las Insulares (y la Insular necesita reivindicarse de las críticas que recibió en la Copa de la Montaña), la Feria del Campo y la Feria Dulce Sueño. Esperemos que las entidades hayan escuchado el beneplácito con que sus socios han acogido a estos tres jueces.

Lo que sí quedó demostrado—esta es una nota mía, posiblemente Antón siga pensando distinto—es que el problema de los juzgamientos no depende de si los jueces son profesionales o “puristas”, sino de lo apartado que están muchos ejemplares de la definición de Paso Fino. Por ahí se empieza…


Foto de Azúcar del Viento, yegua extraordinaria hija de Labriego en Néctar de Campanero. Patuda, fina, reunida, briosa, elegante… era una yegua completísima. Solamente dejó un hijo con Campanero, Aguinaldo del Viento, el padre de La Nueva Era del Arpegio, la nueva campeona de la Federación que se alzó con el Gran Campeonato de Yeguas en la Copa Minín Kuilan. Azúcar del Viento le perteneció a José Vientós, la foto la monta Abinadal Cancél (El Colora’o). Foto por Jo-Ann Ferré-Crossley (Arsdelicata.com).

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